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Más sobre la A.V.L.
por Manuel Latorre (Presidente del G.A.V.)
Que un pueblo que siempre ha sido
calificado de cainita reciba con tanta alegría y se felicite casi unánimemente
ante el acuerdo normativo de la Academia Valenciana de la Lengua no deja de ser
por lo menos sospechoso. O bien el Sr. Zaplana es un mago de primera o es un vendedor
de mantas maravilloso capaz de colocar su producto en todas las tiendas.
Cuando una noticia produce sensaciones
casi de euforia por igual entre peperos y socialistas, entre comunistas y
ex-falangistas, a Eliseu Climent y a Xavier Casp, al Sr. Castellet y al Sr.
Giner, al Instituto Interuniversitario y a la Conselleria de Agricultura...
¿Qué pasa en el mundo valencianista (los
blaveros de toda la vida, no esos que se acercan a el por tal de ofrecerle a
Zaplana un puñado de votos engañados) para que no nos convenza esta panacea
universal que está destinada a terminar con el conflicto lingüístico
definitivamente?. Pasa que no nos fiamos.
No se nos puede pedir fe en aquello que desde
el principio se ha hecho de espaldas a nosotros. Desde el mismo momento
de encargarle al Consell Valencia de Cultura el dictamen para la creación de
la A.V.L. se vió claro, y así lo denunció el G.A.V. en aquel momento,
que la única voluntad que menejaba este proyecto era la de la ambición personal del
Presidente de la Generalitad y su necesidad de presentarse en Madrid con los
deberes hechos y con el encargo que le hicieron Pujol y Aznar después de la
gran manifestación del 13 de Junio de 1997 realizada.
Zaplana se ha dedicado en los úlltimos tres
años a comprar voluntades para hacer ver que la A.V.L. contaba con el
apoyo de los valencianistas. Lo que el no entiende es que ni Casp es la
R.A.C.V., ni Mª Angels Ramon-Llin ni Ferran Giner son la única opción política
valencianista, ni Esteve, por muy Director General que sea, es el
valencianismo cultural. El movimiento valencianista, con todos sus defectos y
después de 25 años de lucha al margen del poder (ni U.C.D., ni P.S.O.E. ni por
supuesto el P.P. han sido nunca valencianistas) es bastante amplio y suficiente maduro como para
decidir por si mismo quien lo representa en una negociación tan vital para el
devenir del propio movimiento como lo es la cuestión de la Lengua.
Los académicos de la Real Academia de
Cultura Valenciana que entraron en la A.V.L. lo hicieron sin la aprobación
de esta y con el voto en contra de la sección de Lengua y Literatura. A su
ex-decano le costó la dimisión y el Secretario “perpetuo” se tuvo que ir al quedarse
solo apoyando la postura de los ex-valencianistas.
El dictamen
del C.V.C. contó con un mas que discrepante voto particular de los representantes
valencianistas, encabezados por Boronat y Penyarroja. Con esto quiero dar a entender
que tanto la A.V.L. como todas sus decisiones posteriores nacieron
cojas de uno de los pilares fundamentales del tema que decían tenían intención de
solucionar de una vez y para siempre.
Las entitades valencianistas que no hemos
hipotecado nuestra libertad nos reafirmamos en nuestra fidelidad a las Normas
de El Puig y a la R.A.C.V. por una cuestión de principios. Para llegar a pactos
vergonzantes no hacían falta 25 años de firmeza, esto mismo ya se les ocurrió hace
años a Atard y Broseta dentro de la extinta U.C.D. (aunque ellos le llamaban “
tercera via” en lugar de A.V.L.). Consideramos una burla a la Personalidad
Valenciana que después de más de diez siglos de Lengua Valenciana vengan los
académicos de no se sabe que Lengua y presuman de “valencianizar la
Lengua” (Ahuir, Levante-EMV del 26-3-01).
Que se dejen de experimentos y se
planteen por qué sólo que Lo Rat Penat de Esteve no se ha manifestado aun en
contra de entre todo el conglomerado de entidades valencianistas y de entre las
entidades públicas que se han apresurado a dejar de lado las Normas de El Puig
y han acariciado esta nueva normativa todas estan en manos de tránsfugas (Beneyto
en el Palau, Llin en Agricultura y Giner en Diputación) que en esta demostración
“de ardor guerrero” a favor de la A.V.L. habran pagado una parte de su deuda con
el P.P. A parte de estos cuatro ejemplos, totalmente personalizables, ninguna entidad
de Alicante, Castellón o Valencia integrada en la Coordinadora de Entitats Culturales
o en la Plataforma Normas de El Puig (más de 60) ha renunciado a la utilización de
las Normas de El Puig incluso desde la ilegalidad.
Don Manuel Latorre
Presidente del Grup d’Accio
Valencianista