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25 Años de lucha
Por Manuel Latorre i Castillo
Presidente del Grup d’Accio Valencianista
Este año se cumplen los 25 años de la fundación del Grup d'Accio Valencianiste, o lo que es lo mismo, del nacimiento de la lucha valencianista tal y como hoy la conocemos.
Por supuesto que el valencianismo ya existía desde hacía muchos años antes, incluso se puede hablar de sentimiento valencianista en personajes muy relevantes del siglo XIX. Pero el movimiento valencianista como autoafirmación de la Personalidad Valenciana frente al ataque imperialista del catalanismo nace a principios de los años 70.
Los hombres y mujeres del GAV no nos planteamos la efeméride con la alegría que cabría debido a las graves circunstancias que en la actualidad envuelven a la realidad valenciana en general y muy especialmente a nuestro Idioma Valenciano. Cuando un pueblo está en pie de guerra puede ser que no sea el momento para celebraciones y sí para renovar y fortalecer juramentos de fidelidad a la Patria Valenciana.
Podríamos caer en la tentación de comparar la brutal agresión que para la personalidad valenciana significó que Josep Lluïs Albiñana pusiera en lo más alto del Palacio de la Generalidad la bandera quatribarrada y el peligro real que la AVL representa para el devenir de la Lengua Valenciana. La verdad es que la AVL es un problema mucho más complejo ya que se trata de catalanizar de una vez por todas el Idioma Valenciano y hacerlo de manera que parezca un consenso entre las partes implicadas. Esta "3ª vía" hecha a la medida de Zaplana juega con eufemismos demasiado viejos como para engañar a nadie: "la lengua de los valencianos", "nuestra lengua", "las normas del 32"... Todo menos decir claramente que el fin de la AVL no es otro que terminar con despersonalizar el Idioma Valenciano para en su momento, entregarle el relevo al IEC (ya lo tenemos implantado en Castellón como primer paso) para que puedan completar su quimérico sueño de “la unidad de la lengua”.
Mientras a la AVL le interese continuar con esa piel de lobo sin definirse claramente, mantendrá a los académicos colaboracionistas (ex-valencianistas). Ellos son, y parece mentira que no se hayan dado cuenta, los que legitiman una academia catalanista revistiéndola de ese falso consenso que PP y PSOE nos vendieron cuando la constituyeron.
Por eso la prioridad del valencianismo hoy por hoy ha de ser la de denunciar a los que entraron por la ¡¿cuota valencianista?! del PP y exigirles que públicamente reconozcan que ya no se representan más que a ellos mismos, o bien que dimitan inmediatamente renunciando a sueldos millonarios a cambio de recuperar una parte de la dignidad dejada por el camino. Esas hipotéticas dimisiones dejarían a la AVL como lo que en realidad es: un ente más dentro del conglomerado catalanista, como pueda serlo el Instituto Interuniversitario o el IEC, que nunca conseguirá arraigar dentro de la sociedad valenciana.
Puede ser que no sea el momento para aniversarios, pero si ha de serlo de recordar y si cabe pasar facturas. Habrá que ver quién es quién en el frente valencianista contra la A.V.L. para que no nos vuelvan a engañar nunca más.