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Posición del valenciano dentro de las lenguas de la península
Aunque lingüísticamente el valenciano no se le parece nada al portugués, desde un punto de vista histórico, el paralelismo en la formación de las dos lenguas es bien evidente.
En el siglo XII las tierras portuguesas de Coimbra y Lisboa, sometidas hasta el momento a la dominación islámica, fueron conquistadas por las tropas cristianas y se produjo una repoblación a base de gallegos. La lengua portuguesa nace, en definitiva, como consecuencia de la adaptación del gallego de los conquistadores a la lengua románica que hablaban las importantes comunidades mozárabes de Coimbra y Portugal. De hecho, parece que algunas de las características del portugués estaban ya presentees en la lengua hablada por los mozárabes portugueses, pero no en la de los repobladores gallegos.
En la parte oriental de la península ocurrió un proceso parecido, aunque no idéntico: en el siglo XIII, el rey Jaime I arrebató a los musulmanes Valencia, que fue repoblada por gente de muy diversa procedencia, entre la cual predominaban los aragoneses y los catalanes (Aunque estos vinieran en una proporción un poco inferior a la de los aragoneses).
Como en el caso de las tierras portuguesas, las valencianas conservaban, en el momento de la conquista, una lengua mozárabe dotada de una gran vitalidad, la cual, según demuestran de manera inequívoca los últimos estudios, presentaba características idénticas a las del valenciano que se impuso en Valencia a partir del siglo XIII. De esta forma, a causa de la conquista cristiana, entraron en contacto en Valencia el aragonés, el catalán (en sus dos variantes: oriental y occidental) y el mozárabe autóctono valenciano, muy similar a la modalidad catalana occidental.
Evidentemente, y como en el caso del portugués, el contacto con las nuevas modalidades lingüísticas hubo de influir en la conformación de las características de la lengua valenciana medieval inmediatamente posterior a la conquista, pero ahora sabemos que las características del valenciano medieval estaban ya presentes en el mozárabe valenciano anterior a la reconquista cristiana.
por tanto, no se puede hablar de una substitución de lenguas en Valencia, esto es, el mozárabe autóctono valenciano no fue substituido por ninguna modalidad lingüística traída por los
conquistadores. Así, el valenciano se puede considerar, en líneas generales, un dialecto constitutivo del latín (derivado directamente del latín que trajeron los romanos a tierras valencianas), pues no es producto de ninguna importación lingüística, por mas que sufriera la lógica influencia de las lenguas vecinas de los repobladores.
Después de la conquista cristiana, Portugal y Galicia pasaron a formar parte de una única entidad política. Esta unidad fue, no obstante, breve, de manera que la independencia de Portugal respecto de Galicia, así como la pérdida de autonomía de esta respecto de Castilla favorecieron el desarrollo independiente de las lenguas de los dos territorios.
En el caso de Valencia, el territorio valenciano pasó a constituir, inmediatamente después de la conquista, un reino autónomo(que disfrutaba de un gobierno y de unos fueros propios) confederado con los otros territorios de la Corona de Aragón. No obstante la impresión de unidad lingüística que pudiera crear inicialmente la Cancillería Real como organismo encargado de redactar la documentación del rey para todos los miembros de la confederación, la realidad es que el valenciano, puede ser favorecido por la autonomía del Reino de Valencia y por el esplendor social y económico que el dicho Reino alcanzó en el siglo XV, pronto hizo patente una evolución de carácter autónomo, en que la selección de formas y de soluciones dentro del proceso evolutivo de la lengua se hacía independientemente de las soluciones escogidas por las otras modalidades lingüísticas (y aun de la catalana, la más próxima a la valenciana).
El valenciano es, ya en el siglo XV, y hasta las
últimas décadas del siglo XVII, un idioma en activa evolución, que va sufriendo una serie de cambios y que va escogiendo entre diversas opciones y soluciones lingüísticas. Esta evolución continuada no provocó la modificación aislada de algunos aspectos de la lengua, antes la dotó de un carácter orgánico y de una estructura coherente. Este proceso de selección y evolución desarrollado a lo largo de más de dos siglos afectó tanto al valenciano literario como al valenciano coloquial y aun a los de los documentos. Según señala el profesor Penyarroja, esta razón de historia interna de la lengua y sólo el esplendor social y cultural del Reino de Valencia en el siglo XV explica la conciencia lingüística autónoma de los escritores del momento al calificar la lengua de sus obras literarias como lengua valenciana.
Texto sacado del libre “El Valenciano, Una
Lengua Del Siglo XXI”. Editorial L’Oronella.